Por Pablo Pereyra Portugal, Chief Revenue Officer en 2innovate
Durante años, el activo más valioso de un banco fue su cartera. Hoy podría ser algo mucho más abundante y, paradójicamente, mucho más desaprovechado: sus datos transaccionales.
Las finanzas se mueven más rápido que nunca en América Latina. En cuestión de segundos, un cliente paga un café mediante un código QR en São Paulo; una familia recibe una transferencia instantánea en Ciudad de México; un emprendedor solicita en Bogotá un crédito para reponer inventario desde una plataforma de comercio electrónico; y un profesional en Santiago de Chile recibe una transferencia internacional junto con la notificación de que los fondos ya fueron acreditados.
Para los usuarios, se trata de cuatro operaciones cotidianas. Para las instituciones financieras, representan decenas de eventos distribuidos entre múltiples rieles de pago, canales digitales, procesadores, sistemas, regulaciones y actores que forman parte del ecosistema financiero actual.
Lo notable es que ya hemos naturalizado esta realidad.
Esperamos que los pagos sean instantáneos, que el crédito esté disponible cuando lo necesitamos, que las transferencias internacionales tomen segundos en lugar de días y que las experiencias financieras ocurran de manera fluida, casi invisible. Lo que hace apenas una década representaba una innovación, hoy es una expectativa básica.
¿Cómo ha sido posible esta transformación?
La respuesta se encuentra en una evolución profunda del modelo bancario. Durante años, la industria construyó su infraestructura alrededor de productos financieros: cuentas, tarjetas, préstamos y depósitos. Hoy, los bancos avanzan hacia plataformas de servicios capaces de conectar pagos, canales, ecosistemas y experiencias digitales en tiempo real.
En otras palabras, la banca está dejando de organizarse exclusivamente alrededor del core para comenzar a hacerlo alrededor del cliente.
Los resultados son evidentes. Según PCMI, en 2025 los métodos de pago digitales y electrónicos representaron el 60 % del gasto total de consumo, posicionando a América Latina entre las regiones con mayor crecimiento en la adopción de pagos inmediatos a nivel global. Brasil, impulsado por Pix, lidera esta transformación, mientras Colombia, México y Argentina continúan avanzando hacia modelos cada vez más interoperables.
Sin embargo, cada avance incorpora una nueva capa de complejidad. A medida que los bancos integran nuevos rieles de pago, billeteras digitales, esquemas de interoperabilidad, corresponsales, fintechs y servicios financieros embebidos, también multiplican el volumen de información que deben gestionar, interpretar y convertir en valor.
Y allí radica una de las mayores oportunidades para las instituciones financieras.
Cuando esa información se comprende de manera integral, deja de ser únicamente un registro operativo y se convierte en una herramienta para mejorar la rentabilidad, reducir fricciones, fortalecer la relación con los clientes y competir con mayor precisión.
La conversación cambia porque la transacción deja de ser solamente una operación que debe ejecutarse y comienza a funcionar como una fuente de conocimiento.
Ya no basta con saber si un pago fue aprobado, rechazado o conciliado. Es necesario comprender qué productos generan mayor valor, qué canales impulsan la adopción, en qué puntos se deteriora la experiencia del cliente, qué aliados aportan eficiencia y qué patrones permiten anticipar oportunidades antes de que resulten evidentes.
Este cambio exige una nueva manera de observar la operación financiera. El desafío no consiste únicamente en recopilar más datos, sino en conectarlos, contextualizarlos y transformarlos en decisiones que puedan impactar el negocio en tiempo real.
En este escenario cobra relevancia FrameIQ, la capa de inteligencia de Frame Banking™, desarrollada para interpretar la información generada a través de múltiples rieles, productos, canales y geografías. Al colocar la transacción en el centro, permite observar el movimiento financiero como parte de un ecosistema integrado y no como una sucesión de eventos aislados.
Este enfoque ayuda a convertir grandes volúmenes de datos transaccionales en una visión más clara sobre el comportamiento del negocio: dónde se genera valor, dónde existen fricciones, cómo evolucionan los clientes y qué oportunidades pueden activarse a partir de cada interacción.
La banca latinoamericana ha demostrado que puede innovar con velocidad. Ahora debe demostrar que también puede interpretar esa velocidad con inteligencia. Sin lugar a duda, la próxima ventaja competitiva no estará solamente en procesar un mayor número de transacciones, sino en comprender mejor el valor que cada una de ellas revela.
Allí se definirá el siguiente capítulo de la industria. No en la cantidad de datos que una institución sea capaz de acumular, sino en su capacidad para transformarlos en mejores decisiones, experiencias más relevantes y modelos de negocio sostenibles.
Este capítulo de la banca no hace líder al que únicamente es capaz de mover dinero. Ahora, se trata de comprender, con mayor profundidad, lo que significa cada movimiento y convertirlo en decisiones que generen valor.
FIN-
Acerca de 2innovate--
2innovate es una empresa de tecnología global que provee Frame Banking™, una plataforma SaaS nativa en la nube que permite a las instituciones financieras operar en ecosistemas transaccionales de próxima generación. Al posicionar la transacción en el centro de la experiencia financiera y mitigar las fricciones tradicionales en los procesos de pago, Frame Banking™ asiste a las instituciones financieras a desacoplarse de las limitaciones de los sistemas legados y operar al ritmo de las transacciones modernas a través de múltiples carriles de pago. 2innovate fue fundada en 2016 y actualmente mantiene operaciones en 13 países, con oficinas en Miami, Ciudad de México, Buenos Aires y Montevideo.